
CRONICAS DE NARNIA EN CARAVANA VII
Luego del merecido descanso, nos tocó la habitación de ocho, nos organizamos para levantarnos temprano, la conciencia colectiva nos hizo permanecer por mas tiempo en la inconciencia, para recuperar bien las fuerzas. El albergue en el que estamos tiene solo dos meses, así que lo estábamos inaugurando, en medio del centro de Madrid, tan antiguo, nace este edificio, tan lindo y renovado, mas acorde para recibir a jóvenes emprendedores.
Con el sistema de autoservicio, desayunamos en el comedor comunitario, en la cocina me encuentro con Aarón, australiano, instructor deportivo, él me recuerda que su nombre corresponde al hermano de Moisés, que también peregrino en una gran caravana, va a ir a Sudamérica, Buenos Aires a aprender mas el español, y espera pasar por Santiago, mas sincronía, sigue la integración.
Los minutos pasan como deben pasar, Celina mi gran amiga y hermana, que durante todo el día se iba a portar como una verdadera madre, estando ambas listas, me ofrece que nos vayamos en taxi a la Conferencia por la Paz, antes pasamos por otro hostal donde ella dormirá, para al día siguiente regresar a Coruña, y dejar allí las maletas. Y vaya que curiosidad, queda en la calle Méndez Álvaro, recuerdo a Claudio, cuando contándole que mi pasaporte no aparecía, me preguntó “en qué puedo ayudarte`”, no me queda mas que pensar y agradecerle por cuidar mi equipaje, compadre y amigo.
En otro taxi, dirigiéndonos al Palacio, nos hace cambiar de ruta, una competencia trotando, eran cientos o miles, y pienso, como el correr y correr, nos impide llegar a la paz.
La radio del taxi, suena una canción hermosa en Ingles, que habla de una crisis al haber renunciado a los dogmas y creencias, sigue la sincronía, ya que esta canción le hace mucho sentido, también a Celina, con ella había trabajado muchos años con unos niños.
Como nada es por casualidad, nos vamos por un camino en que Celina ha vivido 28ª, y me cuenta que en una maternidad cerca de allí, tuvo un hijo que lo tiene que entregar en adopción; jovencita sale de Colombia, llega a Estados Unidos, donde permanece un año, quedando embarazada de Jorge, que tampoco se hizo cargo, decide venir a España y en esas circunstancias, sin tener que ofrecerle a su hijo, en un acto de generosidad hacia él, decide entregar a su hijo, este es un dolor, según me cuenta ella, que ya esta trabajado y asumido, y ahora entiendo, porque después me agradeció, que hubiese llevado a Ignacio a la Caravana de Perú, donde compartimos el mismo grupo de trabajo. Me cuenta que Jorge también se llamaba su padre, que era alcohólico, igual como lo fue el mío, y le cuento que Jorge también se llama el padre de nuestro Ignacio, amado hijo, no solo mío, sino de todos, y que tampoco quiso ser padre, estaba también distraído. Y para continuar este ambiente de sincronía, nos reímos mucho, sabiendo que el conductor del taxi, se llama Antonio, y yo soy Rocío Antonieta.
Así llegamos a la Conferencia por la Paz, habiendo recogido los pasos, mucho mejor dispuestas a cerrar con broche de oro, todos estos hermosos días.
Celina se porto como una verdadera madre conmigo, preocupada por satisfacer todas mis necesidades y muchos consejos, hasta que me dejo en el metro camino ya al aeropuerto, nos despedimos, sabiendo que permanecemos juntas en el mismo trabajo y anhelos.
En espera anhelante por el otro amoroso encuentro, nuevamente en Caravana, ahora en Colombia, el próximo año.
Luego del merecido descanso, nos tocó la habitación de ocho, nos organizamos para levantarnos temprano, la conciencia colectiva nos hizo permanecer por mas tiempo en la inconciencia, para recuperar bien las fuerzas. El albergue en el que estamos tiene solo dos meses, así que lo estábamos inaugurando, en medio del centro de Madrid, tan antiguo, nace este edificio, tan lindo y renovado, mas acorde para recibir a jóvenes emprendedores.
Con el sistema de autoservicio, desayunamos en el comedor comunitario, en la cocina me encuentro con Aarón, australiano, instructor deportivo, él me recuerda que su nombre corresponde al hermano de Moisés, que también peregrino en una gran caravana, va a ir a Sudamérica, Buenos Aires a aprender mas el español, y espera pasar por Santiago, mas sincronía, sigue la integración.
Los minutos pasan como deben pasar, Celina mi gran amiga y hermana, que durante todo el día se iba a portar como una verdadera madre, estando ambas listas, me ofrece que nos vayamos en taxi a la Conferencia por la Paz, antes pasamos por otro hostal donde ella dormirá, para al día siguiente regresar a Coruña, y dejar allí las maletas. Y vaya que curiosidad, queda en la calle Méndez Álvaro, recuerdo a Claudio, cuando contándole que mi pasaporte no aparecía, me preguntó “en qué puedo ayudarte`”, no me queda mas que pensar y agradecerle por cuidar mi equipaje, compadre y amigo.
En otro taxi, dirigiéndonos al Palacio, nos hace cambiar de ruta, una competencia trotando, eran cientos o miles, y pienso, como el correr y correr, nos impide llegar a la paz.
La radio del taxi, suena una canción hermosa en Ingles, que habla de una crisis al haber renunciado a los dogmas y creencias, sigue la sincronía, ya que esta canción le hace mucho sentido, también a Celina, con ella había trabajado muchos años con unos niños.
Como nada es por casualidad, nos vamos por un camino en que Celina ha vivido 28ª, y me cuenta que en una maternidad cerca de allí, tuvo un hijo que lo tiene que entregar en adopción; jovencita sale de Colombia, llega a Estados Unidos, donde permanece un año, quedando embarazada de Jorge, que tampoco se hizo cargo, decide venir a España y en esas circunstancias, sin tener que ofrecerle a su hijo, en un acto de generosidad hacia él, decide entregar a su hijo, este es un dolor, según me cuenta ella, que ya esta trabajado y asumido, y ahora entiendo, porque después me agradeció, que hubiese llevado a Ignacio a la Caravana de Perú, donde compartimos el mismo grupo de trabajo. Me cuenta que Jorge también se llamaba su padre, que era alcohólico, igual como lo fue el mío, y le cuento que Jorge también se llama el padre de nuestro Ignacio, amado hijo, no solo mío, sino de todos, y que tampoco quiso ser padre, estaba también distraído. Y para continuar este ambiente de sincronía, nos reímos mucho, sabiendo que el conductor del taxi, se llama Antonio, y yo soy Rocío Antonieta.
Así llegamos a la Conferencia por la Paz, habiendo recogido los pasos, mucho mejor dispuestas a cerrar con broche de oro, todos estos hermosos días.
Celina se porto como una verdadera madre conmigo, preocupada por satisfacer todas mis necesidades y muchos consejos, hasta que me dejo en el metro camino ya al aeropuerto, nos despedimos, sabiendo que permanecemos juntas en el mismo trabajo y anhelos.
En espera anhelante por el otro amoroso encuentro, nuevamente en Caravana, ahora en Colombia, el próximo año.
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