CASA GRANDE Recuerdo caricias de infancias
en la casa grande de mi abuela,
suena en mi mente
“arrurú mi guagua, arrurrú mi sol”
me estremezco toda,
añoro a mi madre.
Recuerdo la cocina
con ollas hirviendo,
cazuela para 15 hijos,
esposos, nietos, amigos, vecinos y parientes.
La gran mesa que nos acogía
como útero universal.
Ella, siempre de luto,
con la cara seria y el alma sonriendo.
Así era la casa de mi abuela,
hoy es un Colegio,
cuando suena la campana
los niños sienten olor a cazuela
que se desliza por sus ventanas.
Pitia.
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