martes, 11 de marzo de 2008

Adios Renecito

Mi niño hermoso, mi Renecito, mi hermano, así te recuerdo como esta foto, tu gorrito de lana, tus grandes ojos, tu sonrisa limpia y tu corazón puro como el agua cristalina de los cielos que hoy visitas.
Has vuelto a casa, tu misión está cumplida, ahora gozas en dimensiones distintas, con la misma esencia de siempre, pero allá hermano, donde vamos a encontrarnos todos algún día, no tengo duda que nos prepararás el camino para que nuestro viaje sea liviano y fácil, colocaras las sillas del cielo, como lo hacías acá en la Universidad Pedro de Valdivia y gozarás preparando la mesa para el banquete, nuestro banquete, el de tu familia Sintergética.
Disfruta hermano, son otros tiempos, son tiempos del alma que se regocijan en el espíritu del Padre.
Tu partida ha sido dolorosa, inesperada, estamos todos añorándote, cada cual ha manifestado su amor por ti, enviando hermosos mensajes por e- mails, correos, llamadas telefónicas, en fin, todo para estar contigo, todo para querer demostrar el gran amor que te tenemos. Me hiciste llorar mucho, así, como tu sabes que lo hago, me costó también reponerme, bueno es la sangre italiana que corre por mis venas, esa misma que tu conociste.
A esta hora ya calmada te digo lo que ya sabes, gracias hermano por compartir preciosos tiempos terrenales conmigo, gracias por esas largas conversaciones, por tus consejos, por esos largos y sentidos abrazos que traspasaban el alma, por las sanaciones que me brindaste con tanto amor, bueno ese amor que te caracteriza, ese amor que nos dejaste a cada uno de esta gran familia Sintergética.
Sabes, no quiero terminar esta carta, porque así pienso que todavía estas con nosotros, no quiero hacerlo………………


Hermano, que tengas una linda estadía hasta que nos volvamos a encontrar.
Te quiero.
Pitia.

No hay comentarios: