
Siete del siete del siete
(Un pequeño canto a San Pedro de Atacama)
Refrené el impulso,
la avidez del turista
que busca trofeos
en cada lugar visitado.
No traje sal ni piedras
del Valle de la Luna,
ni trozos de adobe tibio
saqué de San Pedro de Atacama.
Sólo tuve ojos, oídos, piel y corazón
para atesorar la maravilla
de la luz solar y el cielo diáfano,
el intenso azul de la montaña,
el frío nocturno y su lección del rigor,
la sencillez y mansedumbre
de los habitantes de esta tierra mágica.
Sólo tuve alma para sentirme
cósmico y astral,
telúrico y alado,
humilde parte del todo,
pequeño aprendiz en el camino
de vivir para servir.
(Manuel)
(San Pedro de Atacama, 7 de julio de 2007).
(Un pequeño canto a San Pedro de Atacama)
Refrené el impulso,
la avidez del turista
que busca trofeos
en cada lugar visitado.
No traje sal ni piedras
del Valle de la Luna,
ni trozos de adobe tibio
saqué de San Pedro de Atacama.
Sólo tuve ojos, oídos, piel y corazón
para atesorar la maravilla
de la luz solar y el cielo diáfano,
el intenso azul de la montaña,
el frío nocturno y su lección del rigor,
la sencillez y mansedumbre
de los habitantes de esta tierra mágica.
Sólo tuve alma para sentirme
cósmico y astral,
telúrico y alado,
humilde parte del todo,
pequeño aprendiz en el camino
de vivir para servir.
(Manuel)
(San Pedro de Atacama, 7 de julio de 2007).
No hay comentarios:
Publicar un comentario